El análisis grafológico de Marlene Dietrich será mejor comprendido por usted tras una breve biografía.


Marie Magdalene «Marlene» Dietrich

(Berlín, 27 de diciembre de 1901 – París, 6 de mayo de 1992).

Actriz y cantante alemana que adoptó la nacionalidad estadounidense.

Es considerada como uno de los más evidentes mitos del séptimo Arte, y también como la novena mejor estrella femenina de todos los tiempos.

En 1937, a la vez que su carrera cinematográfica se detenía, Dietrich se nacionalizó estadounidense.

Fue una firme anti-nazi que despreció las políticas antisemitas de su tiempo.

Incluso grabó varios discos antinazis en alemán, incluyendo Lili Marlene.

Su carrera en el espectáculo terminó en 1974, cuando se rompió una pierna en el escenario.

Pasó su última década principalmente en reposo en su apartamento en la avenida Montaigne de París, Francia, tiempo en el cual no fue vista en público.

Su ceremonia fúnebre fue realizada en la iglesia de La Madeleine de París.


 
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ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE MARLENE DIETRICH

La fama de mujer enigmática que desde siempre le acompañó también puede apreciarse dentro de su firma.

Sin llegar a utilizar la típica escritura filiforme que caracteriza a quienes suelen actuar de forma solapada, si camufla determinadas letras como la primera “i” o la “h”.

No obstante a la actriz le gustaba mostrarse de cara.

La “M” de su nombre no vacila al ser plasmado en la foto.

Una sospechosa torsión en la zona baja por donde se une a la “D” hace suponer que era consciente de los difíciles tiempos que le tocó vivir.

Quiso hacerse puente para hallar soluciones existenciales del momento.

Se ve que pasó sus momentos de angustia.

La falta de barra en la “t” y la vagueza al desarrollar la letra “r”, le restan un montón de posibilidades para desempeñar sus habilidades profesionales.

Diríase que personas influyentes se valieron de su imagen para conseguir fines en los que ella realmente no tenía posibilidad de modificar.

Las minúsculas comprimidas entre sí la mantenían envuelta en una estrecha ideología que variaba según cambiaban los tiempos. Si el punto de la primera “i” es elevada, la de la segunda desciende considerablemente.

La “D” del apellido no deja de ser curiosa. Escrita de manera invertida, se propone por todos los medios de dejar una gran apertura en la derecha acercándose a lo social. Pero por bajo, un agudísimo ángulo nos pone sobre aviso con tal de que si pasabas la barrera y te acercabas demasiado, pudieras llevarte un fuerte aguijonazo.

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