Análisis grafológico de Fernando Botero.

 El análisis grafológico de Fernando Botero se comprenderá mejor tras una breve biografía.


Fernando Botero Angulo

(Medellín, 19 de abril de 1932).

Pintor, escultor y dibujante de origen colombiano, domiciliado en Pietrasanta (Italia), París (Francia), Ciudad de Mónaco y Nueva York.

Una de las principales manifestaciones del arte contemporáneo a nivel global.

La original interpretación que da el artista a un variopinto espectro de temas se caracteriza desde lo plástico por una volumetría exaltada que impregna a las creaciones de un carácter tridimensional.

(Sus obras la mayoría de veces son de gente u objetos con un aspecto robusto o más grueso de lo normal).

En 1952, Llega a España, primero a Barcelona y se establece luego en Madrid, donde se inscribe en la Academia de Arte de San Fernando.

Para garantizar su sostenimiento, hace dibujos y pinturas a las afueras del Museo del Prado.

A comienzos de 2008, Fernando Botero recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en la ciudad de Monterrey (México).


el análisis grafológico de Fernando Botero es inquieto


ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE FERNANDO BOTERO.

No por el hecho de que su actividad artística le haya hecho viajar por medio mundo, Botero no olvidó ni por un momento el país natal con toda su problemática social.

(Usa “ala de gallina” en las “m” pero dirigidas a la zona izquierda del papel).

Desprendido materialmente, comienza el texto convencido de poder decirlo todo en el espacio con el que cuenta.

Hasta que casi al final de la carta comprende que calculó mal.

Se ve que se trata de una redacción informal dirigida a personas de gran confianza por lo que la firma está justo bajo la última línea.

El barrado de las “t” indica su disposición a terminar todos y cada uno de sus trabajos.

Como no las hace siempre en el mismo lugar de la vertical, podemos suponer que se permite el tiempo necesario para meditar y poder concluir satisfactoriamente sus obras.

Hay aspectos de su pasado que preferiría omitir.

Sabemos que perdió un hijito de 4 años en un accidente automovilístico y no terminó de superarlo, decidiendo divorciarse de la madre de la criatura.

Eso afectó a su obra lo mismo que a su letra dado que los márgenes tras los” punto y aparte” son muy espaciosos y además usa pasillos continuados en todo el escrito.

Parece ser que esta dolorosa experiencia le hizo meditar concienzudamente en los misterios de la vida y de la muerte.


Análisis grafológico de Francisco de Goya.

 El análisis grafológico de Francisco de Goya será mejor comprendido tras una breve biografía.


(Francisco José de Goya y Lucientes;

Fuendetodos, España, 1746 – Burdeos.

Se trasladó a Madrid para formarse junto a Francisco Bayeu, con cuya hermana se casó en 1775 Francia.

En 1785 ingresó en la Academia de San Fernando y en 1789 fue nombrado pintor de corte por Carlos IV.

Goya trabajó como retratista no sólo para la familia real, sino también para la aristocracia madrileña.

Hacia 1799 aparecen ya algunos personajes extraños y macabros que acabarán protagonizando obras posteriores del maestro.

Por haber trabajado para José Bonaparte, el artista cayó en desgracia tras la restauración de Fernando VII, y en 1815 se retiró de la vida pública.

En 1819 experimentó una recaída en la misteriosa enfermedad que en 1792 lo había dejado completamente sordo.


el análisis grafológico de Francisco de Goya es artístico

ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE FRANCISCO DE GOYA.

La primera vez que vi su firma, me llamó la atención la curiosa forma de abreviar su nombre, semejante al uso actual de “Fco.”.

Pero como haciéndole un guiño a quienes no entendían de estas cosas, especificaba por un lado “Fran” y después añadía tan singular exponente.

De trazos perfectamente claros, le gustaba llamar a las cosas por su nombre sin tener ningún temor a las impresiones externas del clamor popular.

 (Graciosa apertura de la “G” por la zona superior-derecha del apellido).

La rúbrica me hace visualizar un típico sombrero de ala ancha de la época saludando a “Su graciosa Majestad”.

Era un rasgo muy normal entre quienes se codeaban con la realeza.

Pero los entintamientos en la parte inferior dejan entrever  lo que  despreciaba de aquello que pintaba en sus lienzos.

Las guerras y todos sus derivados, le hacían sentir que este mundo era un lugar bastante, pero que bastante sucio.