Análisis grafológico de Jackie Chan.

El análisis grafológico de Jackie Chan se comprenderá mejor tras una breve  biografía.


Chan Kong Sang

Hong Kong, 7 de abril de 1954.

Artista marcial, comediante, cantante, actor, acróbata, doble de acción, coordinador de dobles de acción, director, guionista y productor cinematográfico chino.

Su familia es de Yantai, una ciudad que pertenece a la Provincia de Shangtung, que se caracteriza por haber sido cuna de grandes luchadores.

Es uno de los hombres más reconocidos mundialmente en el cine de artes marciales, conocido principalmente por su carisma, sus peleas de estilo acrobático, el uso improvisado de cualquier objeto a su alcance (como una cuchara) y por sus escenas de alto riesgo.

En su carrera como actor ha protagonizado más de cien filmes.

En 1975, a la edad de 21 años empezó a actuar en películas pornográficas para poder pagar sus cuentas, el actor dijo que tuvo que hacer de todo para sobrevivir.


ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE JACKIE CHAN.

El actor intenta hacer un puente entre su cultura y la nuestra utilizando un útil que recuerda los pinceles que se usaban, y aún se usan, de la China milenaria.

Además mezcla sin ningún tipo de complejos ambos idiomas a modo de reconocimiento personal.

Para hacerse entender, prefiere utilizar las letras en mayúsculas ya que le es importante ser lo más legible posible.

Aún así es el apellido paterno el que aparece disminuido y no el propio con lo que valora los esfuerzos de su propio hacer y no la herencia familiar.

De hecho aparece en una línea inferior.

En “Love” es quizás donde podemos ahondar dentro de la parte sentimental que le toca. Idealizando al amor poderosamente.

(“L” mayor de la norma caligráfica).

No parece ser correspondido de igual manera.

(Cuerpo central presionado por los polos).

Optimista como él sólo, busca el lado superior derecho de la foto para dedicarla.

Al tener la escritura muy ascendente nos recuerda que aunque caigamos mil veces al suelo, siempre podemos volver a levantarnos.

Nadie mejor que él para enseñárnoslo sobre todo tras haberse zafado de lesiones francamente importantes.

Análisis grafológico de Pedro Reyes.

 El análisis grafológico de Pedro Reyes se entenderá mejor tras una breve biografía.


Pedro Reyes

(Tánger, 8 de mayo de 1961 -Valencia, 25 de marzo de 2015).

Humorista, presentador, actor, director y guionista español.

Pasó toda su niñez y adolescencia en Huelva, de donde es su madre.

Es en esta ciudad donde Pedro comenzó su andadura por el mundo de la escritura y el teatro, creando en 1977 el grupo de teatro Centuria.

En el Parque del Retiro actuaron sin cesar pasando la gorra, hasta que un día fueron descubiertos.

A partir de ahí no pararon de trabajar en la pequeña pantalla, entrando en el mítico programa La bola de cristal junto a Alaska, que les abrió el camino hacia la fama.


ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE PEDRO REYES.

Pasó por este mundo con plena conciencia de que tomarse demasiado en serio los problemas con los que nos bombardean día a día no llevaba a ningún sitio.

(Presión del útil floja, sin demostrar grandes ambiciones).

Pero a juzgar por las elevadísimas crestas, comparadas con el resto de la parte central de la escritura, si le interesaba vivamente desarrollar la parte intelectiva.

Y sobre todo la más mística y honda del ser humano.

Hay que hacer recordar desde aquí que todos los grandes filósofos, santos y metafísicos en general, parecen andar en las nubes y evadidos de la realidad.

En la variada movilidad del escrito se aprecian las ganas de abarcar la mayor cantidad de experiencias posibles para crecer con ellas.

Este rasgo junto con el hecho de que enlaza la barra horizontal de la “t” con la letra siguiente le confiere unas dotes de observación muy agudas.

La firma es sencilla pero grafologicamente contundente.

El enorme látigo de la “P” indica que no le gustaba ser manipulado en absoluto, con lo cual podía sorprender a cualquiera luchando como un león para salvar su propia libertad.

En el fondo era un “niñito grande” que descuidaba las letras de su propio nombre y se daba un hermoso “visto bueno” en el apellido para recordar su propia valía.