El análisis grafológico de Alfonso del Real se comprenderá mejor tras una breve biografía.
Alfonso Suárez del Real
(Océano Atlántico,27 de diciembre de 1916 – Palma de Mallorca,16 de enero de 2002 ).
Actor español nacido en aguas del Atlántico, en el buque Alfonso XIII, cuando sus padres viajaban a La Habana.
Permanece en esa ciudad hasta la edad de trece años, cuando regresa a España con su familia y se instala en Burgos.
Comienza a trabajar en el teatro como meritorio a principios de los años 30 en la Compañía de Antonio Vico y Carmen Carbonell.
En los años cincuenta intentó montar su propia compañía, pero el proyecto fracasa, y Alfonso del Real queda prácticamente en la ruina.
De vuelta a la escena, debuta en el cine en 1962 y pronto se convierte en uno de los rostros más destacados en el género de la comedia.
Su peculiar físico, su menuda estatura, su tono de voz y sus ademanes lo convierten en el actor adecuado para interpretar numerosísimas comedias a lo largo de cuatro décadas.
ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE ALFONSO DEL REAL
Como atributo típico de todas aquellas personas que han tenido que ajustarse el cinturón en alguna etapa de su vida, Alfonso del Real aprovecha al máximo todos los huecos en blanco disponibles para expresarse gráficamente.
Por la mala calidad de las imágenes, a pesar de que se puede apreciar su letra progresiva y la fluidez general de los textos.
He preferido centrarme más en la figura número dos para que les resulte menos complicado el análisis de nuestro protagonista.
Hombre de muchas palabras, estaba bien acostumbrado al trato con la gente ya fuese encima de un escenario, en otro tipo de profesiones o en su ámbito familiar.
(Uso generalizado de guirnaldas).
De caligrafía clara, no tiene ningún inconveniente en mostrarse tal cual es, sin tapujos.
Es muy posible que el aspecto bonachón y populista que le caracterizó en sus películas, no fuese sino una prolongación de su propio temperamento.
( Rúbrica que no roza el nombre).
Y a pesar de los contratiempos que pudieran surgir, poseía una vena triunfalista que no le permitía estar de brazos cruzados.
Sin ánimo de repartir la piel de oso antes de tiempo, se cuidaba muy mucho de permanecer de una u otra manera en el candelero.
De caligrafía bastante cuidada, intentaba evitar los problemas lo más posible.
Se conocía muy bien y sabía que si le buscaban las cosquillas la encontraban fácilmente.
(Látigo final en la “e” de Sempere que intenta regresar a su lugar original).
La educación recibida durante su infancia le influyó lo suficiente como para que se mantuviese alerta ante el sexo opuesto.
El acercamiento sexual era única y exclusivamente para su marido, aunque por su profesión de cara al público las malas lenguas intentasen dejar caer lo contrario.
(Guadaña en pie de la “y”).
Siempre a la defensiva, podía dedicarle mucho tiempo a auto-reciclarse siempre con el objetivo de agradar a todos sus seguidores.