El análisis grafológico de Antonio Vivaldi se comprenderá mejor tras una breve biografía.


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Era apodado Il prete rosso («El cura rojo») por ser sacerdote (católico) y pelirrojo.

Compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan 477 conciertos y 46 óperas.

Es especialmente conocido, a nivel popular, por ser el autor de la serie de conciertos para violín y orquesta Las cuatro estaciones.

Esta obra, que forma parte del ciclo de su opus 8 «Il cimento dell’armonia e dell’inventione», tiene una importancia capital por suponer la ruptura del paradigma del concierto soli, establecido por el mismo Vivaldi.

Hasta entonces, el concierto soli era un concierto en el que el instrumento solista llevaba todo el peso de la melodía.

Así, Las cuatro estaciones representan el concerto soli perfecto, a tal grado que influye notablemente la música de Johann Sebastian Bach.


el análisis grafológico de Antonio Vivaldi se camufla


ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE ANTONIO VIVALDI

De las dos muestras de escritura que aparecen en el post, a mí personalmente me gusta infinitamente más la que aparece en la partitura.

Nuestro personaje estaba plenamente implicado dentro de su trabajo y que por lo tanto se mostraba tal cual era sin tapujos.

En la otra imagen, parece ir realizando letra a letra como si estuviese en parvulitos.

Pero la firma, por más caligráfica que la quisiera hacer, también posee sus propias fallas.

Fijense en la omisión de la última “i”.

El puntito figura reflejado pero no su cuerpo central.

Generalmente este tipo de olvidos suelen hacerse justamente al revés, por lo que he sacado un par de deducciones.

O bien es la forma de diferenciarse del resto de sus contemporáneos o bien cometió una auténtica errata de dificil apaño justo al final del escrito.

Recuerden que por aquel entonces se usaban las plumas “no estilográficas”.

En “Antonio” vemos la inclinación hacia la derecha como indicativo de la seguridad en sí que se profesaba.

“Vivaldi” es más vertical con la “V” mirando a la izquierda como queriendo fundirse en un abrazo con el nombre.

Pero en el diario vivir, la espontaneidad, el sentido de protección ajeno y el querer adelantarse a su propio tiempo le superaban.

Esa “V” nada tiene que ver con la anterior, ni las deformaciones gráficas, ni las minúsculas de pronto disminuidas.

Su capacidad de observación era tal que en ocasiones podía abstraerse del entorno para centrarse en sus visualizaciones internas.



EL ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE ANTONIO VIVALDI DE BROMA

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