Tuve la oportunidad de leer su autobiografía y saqué ciertas conclusiones personales que no les comentaré aquí para no crear malos entendidos.
Basándonos tan sólo en datos puramente grafológicos, nos encontramos ante un observador nato que podía dar una primera impresión realmente encantadora.
(Letra decreciente y acompañada de una “v” que aún unida a la “a” siguiente, no llega a formar un “ala de gallina”).
Pero la realidad pura y dura, es que el Sr. Casanova buscaba la oportunidad del momento para llevarse el gato al agua al menor intento.
(Inicio y final de la “W” mirando hacia el interior del grafo).
Y ustedes no vayan a pensar que todo en este hombre eran monerías y buenos modales.
Aparecen ciertos rasgos angulosos sobre todo en la zona superior que le confería unas ideas que estarían lejísimos de ser bienintencionadas.
Gracias a esta picaresca suya, puedo suponer el daño que proporcionó a más de una damisela.
(Rasgo envolvente e innecesario junto a la “w” que le hacía liarse a sí mismo y a los demás).
La claridad general del texto indica un buen grado cultural, o sea, que sabía muy bien lo que se hacía.
Pero como las aperturas de los óvalos aún estando dirigidas hacia la derecha son muy pequeñas, cabe suponer que fantaseaba sobre sus múltiples aventuras no queriendo que se le conozca más allá del testimonio suyo.