Junto con su entonces fuerte oposición a la pena de muerte y la notoriedad que acumuló como escritor, lo convirtieron en uno de los más notorios abogados.
Su notoriedad pronto lo conllevó a la política.
Entre 1793 y 1794, lideró el denominado «Reino del Terror», durante el cual gobernó Francia de forma autocrática, sumiendo al país en un período de persecuciones políticas.
Fue arrestado y guillotinado el 28 de julio de 1794 junto a veintiuno de sus seguidores.
ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE MAXIMILIEN ROBESPIERRE.
En un principio, no hay nada excesivamente destacado que nos indique los porqués de unos cambios de tendencia tan radicales en su manera de gobernar.
Inclinación moderada hacia la derecha que le arrima a sus interlocutores.
Punto de la “i” algo avanzado pero sin demostrar tener sueños grandilocuentes, claridad en el escrito…
¿Qué le pudo llevarse por delante a tantos compatriotas en nombre de la libertad?
La presión del escrito nos da una pista.
Siempre teniendo cuidado de no empastar el papel, si estaba dispuesto a hacerse notar y a que la Historia le guardase un rinconcito por algún lado.
Si además analizamos ese bastón final con el que termina rubricando, podemos entender que era capaz de enganchar cualquier estímulo externo con tal de salirse con la suya.
Para luchar por un mundo en el que impere la libertad, pienso que hay que tener una mente muy maleable y dispuesta al entendimiento mutuo.
En el caso de Robespierre, el óvalo de la “o” está herméticamente cerrado.
Con este rasgo es prácticamente imposible penetrar en el alma del firmante y hacerle razonar.
Desde mi punto de vista, el afán de protagonismo fue lo que en verdad terminó llevándolo a la guillotina.