Análisis grafológico de Muelle.

 El análisis grafológico de Muelle será mejor entendido tras una breve biografía.


Juan Carlos Argüello

(Madrid, 1966-Madrid, 1995)

Más conocido por su firma Muelle, fue el pionero en España de los graffiti basados en una firma o rúbrica.

Un estilo que años más tarde fue denominado y conocido como «graffiti autóctono madrileño».

A mediados de la década de 1980, en la época de la Movida madrileña, Argüello empezó a reproducir en paredes y espacios públicos del barrio de Campamento en Madrid el logotipo que había diseñado.

Compuesto por la palabra Muelle, un dibujo de un muelle acabado en una flecha, y una letra R enmarcada en un círculo.

(Según declaró, registró posteriormente su firma para tener el copyright).

Primero con rotulador de tinta, y después con pintura en aerosol.

Argüello sembró la ciudad con su diseño, provocando quejas, ya que no se le encontraba sentido a su firma.

La policía pensó que se trataba de una red de narcotráficantes que con esas flechas advertían a las otras bandas de que las calles señaladas pertenecían a su feudo.

Meses más tarde descubrieron que esas pintadas las hacían unos chicos cuyo cabecilla era un tal Muelle.

Argüello estampó su firma también en otras localidades españolas y en el extranjero, aunque con menor abundancia que en Madrid.

En entrevistas en televisión y en prensa escrita, negó pretensiones políticas a su actividad, y dijo que su obra era una forma de expresión.

En 1993 dejó de firmar, por considerar que su «mensaje» estaba ya «agotado». Murió de un cáncer de hígado fulminante en 1995.

 


EL ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE MUELLE ES IGUAL QUE SU GARABATO


ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE MUELLE

Esta firma me transporta inevitablemente a mi propia adolescencia.

Por aquellos tiempos era impensable montar en el metro y no encontrarte por sistema con el graffiti de “Muelle”.

Es un trabajo perfectamente meditado, de la misma manera que cada uno de nosotros proyectamEL ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE MUELLE ES INVARIABLEos previamente la firma que definitivamente aparecerá en el documento de identidad.

A veces, dentro de una misma estación, habían estampado seis o siete con una precisión asombrosa.

Y difícilmente se nos escapó a ningún madrileño su presencia.

Con el primer monte de la “M” bastante más disminuido que el segundo, daba mucho más énfasis a la situación social del momento que a su propia persona.

Esto se recalca precisamente en la flecha inferior que cual “elástico muelle” se proyecta decidido hacia adelante.

La redondez de las letras minúsculas es una parodia de inocencia mezclada con las presiones propias con las que hubo de batallar.

Aunque la “Movida madrileña” nos dejó recuerdos muy agradables, no hemos de olvidar que fue acompañada de mucha rebeldía por las nuevas generaciones que de pronto salíamos del cascarón.

De hecho, entre los que todavía quedamos de mi grupo de amigos hoy por hoy, casi todos vivimos actualmente fuera del “foro”.

La contaminación ambiental, las grandes distancias, el precio de la vida y la competencia salvaje, nos llevaba a decir sin temor a equivocarnos; “Madrid me mata”.