Análisis grafológico de Mileva Máric.

 El análisis grafológico de Mileva Máric se comprenderá mejor tras una breve biografía.


Mileva Marić (1875-1948).

Fue una matemática serbia y la primera esposa de Albert Einstein.

Fue compañera, colega y confidente de Einstein.

El grado de participación en sus descubrimientos es muy discutido fuera del ámbito científico.

Nació en Titel, en la provincia de Vojvodina, entonces parte del Imperio astrohúngaro (actualmente en Serbia) en una familia serbia.

En 1896 ingresó al Instituto Politécnico de Zurich siendo la única mujer estudiante.

Einstein comenzó sus estudios el mismo año.

Einstein y Marić tuvieron una hija antes de casarse, de nombre Lieserl, la cual se cree que fue dada en adopción, aunque su verdadero destino es incierto.

Einstein y Marić se casaron el 6 de enero de 1903.

De este matrimonio nacieron Hans Albert Einstein , quien luego sería profesor de Ingenieria Hidráulica en la Universidad de California en Berkeley, y Eduard Einstein, quien fue internado en un instituto de salud mental, por padecer esquizofrenia.


el análisis grafológico de Mileva Máric es comprimido

ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE MILEVA MÁRIC

Muy lejos de ser una “tonta-lista”, Mileva estaba muy presionada por la época que le tocó vivir.

Sin embargo, su afán de superación le llevó a desarrollar una voluntad para ser madre y a la vez pensadora y que le acarreó por lo visto más de un disgusto.

(Altura de la letra baja; progresiva y con una presión condensada en determinadas zonas).

A pesar de haber sido la esposa de Albert Einstein, su auténtico gran amor consistió en su figura paterna de la que exprimió los conocimientos necesarios para lanzarse a una aventura incierta en un “supuesto mundo de hombres”.

(“D” con graciosos bucles en la zona superior de la vertical).

Aprendió igualmente a llevarse el gato al agua por medio de su privilegiado intelecto.

Se sabe que una vez divorciada, fue amiga íntima de Tesla hasta el final de sus días.

(Uso continuado de las guirnaldas a lo largo del escrito).

Pero su condición femenina no la mantuvo a raya más de lo necesario.

Las “t” envolventes y proyectadas en látigo, las regresiones especialmente en la parte baja de las mayúsculas más la claridad del escrito, le hizo tener una mente abierta al margen de su cojera y de su no vistosa figura.

(Hay que recordar que Einstein tonteó hasta la saciedad con Marilyn Monroe).