El análisis grafológico de Francisco Ibáñez será mejor comprendido tras una breve biografía.
Francisco Ibáñez Talavera
(Barcelona, 15 de marzo de 1936),
Es un historietista español, perteneciente a la segunda generación o generación del 57 de la Escuela Bruguera.
Creador de multitud de series humorísticas, entre las que destaca Mortadelo y Filemón, muchas de ellas se perciben todavía en España como un icono esencial de varias generaciones.
En el verano de 1957, Ibáñez decidió dedicarse por completo a la historieta.
ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE FRANCISCO IBÁÑEZ
¿Quién de nosotros no se ha reído de todo corazón ante alguna de las ocurrencias de este maestro del comic?
Su manera de expresarse gráficamente va mucho más allá del autógrafo en sí porque cada viñeta por separado tiene vida propia.
Como buen ilustrador, su firma está técnicamente meditada.
Sin terminar de encarrilar todo el nombre y el apellido, hace no obstante un cierto amago alargando el palote superior de la “F” hasta más allá de la “b”.
Por un lado proyecta pero por otro, improvisa.
La “a” nos recuerda las que figuran en las máquinas de escribir por lo que está bastante acostumbrado a la lectura variada de libros impresos.
Como la presión es marcada, (esto es así por sistema), nos informa del deseo inconsciente de no querer pasar desapercibido.
Si la “F” avanza deseosa hacia el futuro, la “z” final no lo es menos.
La estrella de separación que utiliza en lugar de un simple punto, es lo que irónicamente opina de sí mismo ante la fama.
Cree sinceramente que el estrellato requiere mucha dedicación, la misma con la que en su propia caricatura nos muestra, descalzo, estresado y con las manos puestas sobre la mesa de trabajo.
Conocido como Forges (Madrid, 17 de enero de 1942), es un humorista gráfico.
Su nombre artístico es la traducción catalana de su primer apellido.
En 1956 a sus 14 años comienza a trabajar como técnico de telecine en Televisión Española y como mezclador de imagen desde 1962.
Abandonó la plantilla de TVE siendo Coordinador de Estudio en 1973 para dedicarse profesionalmente al humor gráfico.
Había publicado su primer dibujo en 1964 en el diario Pueblo.
Desde 1982 publicaba el chiste editorial en Diario 16 y posteriormente en El Mundo, pero dejó este periódico después de haber sido uno de sus siete fundadores, y en 1995 pasó a firmar el chiste editorial de El País.
Ha dirigido dos películas y cuatro series de humor en televisión
ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE FORGES
Cual un rayo, el humorista nos demuestra que cuando se le da un folio y un bolígrafo se hace el dueño de la situación.
No necesita pensar demasiado para expresar lo que va a comunicar.
La velocidad con la que trabaja es el resultado de saber compaginar a la perfección mano-cerebro.
Su manera de firmar es mucho más que una firma, se trata de un logo que todos reconocemos.
Al tener las líneas guardando las normas caligráficas casi por los pelos, nos hacemos a la idea de que no le queda otro remedio que estar informado de todo casi al mismo tiempo.
En la reproducción de su nombre va bastante más allá, montando unas letras sobre las otras.
Es de suponer que en plena intimidad no se pone ninguna traba imaginativa.
La excesiva redondez es una manera de hacerse perdonar si con sus chistes molesta a alguno.
Como si nos quisiera decir: “Yo no tengo la culpa…son cosas de mi profesión”.