Invasión gráfica.

 Está demostrado que a cada uno de nosotros nos gusta que se respete nuestro espacio íntimo.

Cuando se rebasa el entorno de unos 30 centímetros alrededor de nosotros, especialmente si se hace agresivamente, sufrimos de ansiedad e incluso cólera.

Al coger un papel en blanco ocurre prácticamente lo mismo.

Imagínense que reciben una carta en donde las líneas se cruzan, las letras se montan las unas sobre las otras, no hay espacio alguno entre palabras…

¿Qué pensarían entonces?

Pues hay dos opciones.

O bien esa persona carece de estudios primarios completos o hay una desviación social en él que le hace funcionar anárquicamente.




Ya en el parvulario se nos enseña a construir las letras para que vayan dando lugar a palabras, para seguidamente dar paso al renglón.

Es un proceso minucioso que va siendo observado por un especialista en el tema.




Comprendiendo esto, podemos hacernos idea del perfil psicológico de un sujeto analizando sus espaciamientos.

El espacio peripersonal o vital nos dá indicadores muy certeros en cuanto es el espacio que se necesita para no sentirnos acosados y agobiados.

Mucho espacio dentro de la hoja.  Demasiada necesidad de aire a su alrededor.

También pueden existir determinados escrúpulos sociales a la hora de ser tocado, besado o manipulado de cualquier manera.

Espacio satisfactorio.

Buena disposición con el contacto ajeno buscando siempre la justa medida.

Espacio condensado.

Aquí existe una clara muestra de invasión al prójimo pudiendo molestar impunemente.

Es lo que popularmente llamamos el cotilla del barrio.

Quienes sufren síntomas de ansiedad, necesitan aún más de su espacio íntimo, un entorno de 20 a 40 centímetros alrededor de su cara.

Sin embargo, un dato curioso que arrojó el experimento, es que quienes sufren síntomas de ansiedad, necesitan aún más espacio



Caligrafía Islámica.

La caligrafía ocupa una posición muy especial en el arte del Islam, ya que está estrechamente relacionada con la revelación coránica.

La caligrafía árabe existe en todos los tamaños y sobre todos los materiales de expresión artística.

Las obras más importantes son las que desde el siglo VIII fueron escritas sobre papel con una sencilla pluma.

Tiene 28 fonemas y se escribe de derecha a izquierda.


 

 



En las escribanías, se hicieron ejemplares del Corán sobre perga­mino en forma apaisada y se diseñaron inscripciones que se grababan en piedra y se aplicaban en edificios.

También se tejían en telas como ornamentos o se bordaban.

La escritura árabe tiene sencillas formas básicas, pero es irregular en las proporciones.

Pequeñas formas redondas se encuen­tran junto a largos y finos trazos verticales, y los arcos redondos resaltan hacia abajo.

Una y otra vez los calígrafos se esforzaban por crear un equilibrio y de esta manera surgió la escritura cúfica «floreciente» o «adornada’.

Mientras el Corán se escribía en pergamino, se conservó la escritura cúfica.

Pero en el siglo XII también se había ya impuesto aquí el papel, y la escritura cúfica dejó de utilizarse como escritura del Corán y se convirtió rápidamente en una forma de arte.



Desde mi punto de vista, todos y cada uno de nosotros deberíamos hacernos con una copia del Corán, sobre todo para que no sigan engañándonos a los demás con su contenido. Es gratuito descargarlo por Internet y su contenido no les pasará desapercibido.