Para que un autor pueda sacar su vena más creativa , para prepararse ante una futura entrevista de trabajo o para saber en definitiva lo que uno desearía realmente hacer con su propia existencia, precisamos echarle mano a la imaginación.
El prejuzgarla de antemano como una práctica inútil es desacertado.
Toda acción es el resultado de determinada actividad mental por la cual se producen imágenes que ayudan a escenificar situaciones agradables, las fantasías por lo tanto, también nos son imprescindibles.
Cuando un individuo no ha terminado de encontrar la satisfacción en el plano real y no hace sino frustrarse continuamente, necesita una válvula de escape.
La supervivencia de muchas personas en los campos de exterminio nazis es un ejemplo que debería hacernos meditar.
La joven autora de su diario, Anna Frank, nos enseñó como vivir dignamente alimentando esperanzas que en su caso particular no pudieron realizarse.
En verdad ella fue una personita muy valiente porque los estados depresivos apagan todo tipo de sueños.
Pero es preciso entender que al final tenemos que proyectarlos con la vista puesta en la auténtica realidad.
Sepa que el material creado es subjetivo, que se puede cambiar a voluntad, añadiendo o quitando lo que nos venga en gana.
Entendámosla como un escape a la tiranía de lo externo que en ocasiones no deja ninguna alternativa.
Si llega a ser preferible a la realidad puede existir peligro de aislamiento.
La gente no se ve cual es sino en base a su propia fantasía.
Si lo hiciesen se sentirían heridos.
Hay que echarle mucho valor para mirar dentro de uno mismo y separar el agua del aceite.
La grafología es ideal para el autoconocimiento.
FANTASÍAS EN LA LETRA.
Puntuación alta.
Predominio de la zona superior.
Presión poco marcada.
Ligados anormales por la zona superior.
Signos de puntuación imprecisos.
Filiformidad en partes del texto.
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