Análisis grafológico de Alfredo Pérez Rubalcaba.

El análisis grafológico de Alfredo Pérez Rubalcaba se comprenderá mejor tras una breve biografía.


Alfredo Pérez Rubalcaba.

 (Solares, Cantabria, España, 28 de julio de 1951) es un político español del Partido Socialista. Es, desde febrero de 2012, el secretario general de su partido, por el que fue candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 2011; desde entonces, ejerce como líder de la oposición.

Es doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, en la que fue profesor. Ha sido ministro de Educación y Ciencia (1992-1993) y ministro de la Presidencia (1993-1996).

En la V Legislatura fue diputado por Toledo (desde 1993), pasando a serlo por Madrid tras las elecciones de 1996 y 2000, por Cantabria en 2004 y por Cádiz en 2008.

 En abril de 2006 fue nombrado ministro del Interior. El 21 de octubre de 2010 tomó posesión como vicepresidente primero y portavoz del Gobierno, conservando además sus responsabilidades en el Ministerio del Interior.

Anunció su renuncia a las mismas el 8 de julio de 2011 para presentarse como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 2011.


EL ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE ALFREDO PÉREZ RUBALCABA ES ILEGIBLE

ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE ALFREDO PÉREZ RUBALCABA.

Hubo un político, José Bono, que en cierta ocasión lo calificó y dio en el blanco de la diana.

Él dijo: “Alfredo es como una liebre mecánica…” y creo que lo conoce bastante de cerca.

No necesitan ser grafólogos para darse cuenta del galimatías que tienen frente a sus ojos porque desde luego letras, pocas, por no decir ninguna.

Pero este laberinto tiene salida.

En realidad Rubalcaba está siéndole fiel a la profesión que abrazaba pues en política no será ni el primero ni el último en usar la escritura filiforme.

Cuando el contrincante no debe ni medio imaginar lo que tienes planeado, cuando uno se ve sometido a tensiones de gran responsabilidad y sabe porque es humano que puede equivocarse…

Aún así, nuestro resbaladizo personaje piensa a unas velocidades que ya nos gustaría para nosotros mismos.

Se le tacha a menudo de gesticular sobremanera, pero es la mejor forma que conoce de expresar sus emociones hacia los demás.

Por esto zigzaguea nervioso como tratando de encontrar la fórmula mágica que le llevará al equilibrio perfecto.

(Inicio de la firma justo en el centro de todo el texto).