El análisis grafológico de Pablo Iglesias será mejor entendido tras una brebe biografía.
Pablo Iglesias Turrión.
(Madrid, 17 de octubre de 1978) .
Es un politólogo, político y presentador de televisión español, actual secretario general de Podemos.
Profesor universitario y eurodiputado entre 2014 y 2015,) ha colaborado con la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS).
Presenta, además, los programas de debate político Fort Apache (Hispan TV) y La Tuerka (Público TV) y es tertuliano de televisión y director de contenidos y creatividad de Producciones Con Mano Izquierda.
Se posiciona en la izquierda política y se postuló como candidato a la presidencia del Gobierno de España en las elecciones generales de 2015 y 2016.
ANALISIS GRAFOLÓGICO DE PABLO IGLESIAS.
Disponemos de dos muestras elaboradas en distintas frecuencias de tiempo.
La de la firma sería la primera.
A juzgar por los cambios escriturales entre ambas, este último año ha marcado profundamente al joven dirigente político pues parece haberse tomado muy en serio establecer para su grupo un método de trabajo eficaz que culmine en buenos resultados.
(Subrayados en color y texto esquematizado).
Sabe que tendrá que ser claro con la sociedad al completo , practicando la humildad personal para indicarnos que él también está batallando en la misma senda. (En la firma, exceptuando la «P» de Pablo, todo en minúsculas).
(uso de mayúsculas a lo largo del texto).
Ha modificado los miedos iniciales y los transformó en fortalezas.
Ahora inclina con mayor decisión la letra hacia la derecha alzándola sin sobrepasarse en demasía.
El travesaño avanzado de la «A» le convierten en un emprendedor.
Podría darse el caso de que meta su dedo en determinadas llagas ajenas siempre que se vea seriamente atacado.
El ángulo del cuerpo central de «Para» en la última vocal nos indica lo duramente que se juzga a sí mismo para que los demás, encima, lo atosiguen sin medida.
Pero al final sabe sacarle jugo a los problemas buscándole el lado gracioso a cada asunto.
Esto lo vemos en la rúbrica que plasma con un monigote.
Muchas personas acompañan la firma con dibujos quitándose supuestos formalismos innecesarios de encima.
En este caso parece representar un látigo, símbolo castigador de fieras de todo tipo.