El ductus.

Es una palabra latina que proviene de ducere, que significa «conducir o dirigir».

En temas de caligrafía o lingüística, viene a referirse a las cualidades y características de la escritura manual.

Cada tipo de escritura tiene su propio ductus.

Es posible identificar a una persona por su ductus característico.

En la escritura manual tiende a ligar unas letras con otras.

Este movimiento provoca ligaduras y enlaces tanto por la continuidad del trazo como por la velocidad de la escritura.

Así, “Todo análisis lógico debe necesariamente tener en cuenta un cierto orden de los trazos mínimos, correspondientes a la vieja noción del ductus en la escritura”. (Gérard Blanchard, 1979).




La enseñanza de los maestros de la escritura, paleógrafos, grafólogos que se esfuerzan por definir los elementos de base necesarios para la formación de la escritura.

Se unen a las preocupaciones de los semiólogos en busca de los trazos pertinentes del signo.

Los maestros calígrafos, para enseñar su arte, se han habituado a descomponer las letras según los movimientos simples que la mano puede trazar.

Esta segmentación de los “trazos mínimos” irreductibles constituyen la forma del signo alfabético.

Su número difiere según si se trata de los alfabetos en mayúsculas o en minúsculas, y según los tres grupos aquí definidos:

  • 1  .las góticas

  • 2  .las romanas

  • 3  .las lineales

Se habla a veces del ductus como concepto complementario del cursus.

Esta idea parece interesante y de fácil aplicación en el trabajo del perito.

El cursus sería la estructura formal o esqueleto que permite reconocer de qué letra se trata.


                                La escritura es un fenómeno vivo, dinámico, no estático ni meramente formal, siempre hemos de tenerlo en cuenta.