Para entender mejor el análisis grafológico de Emilia Pardo Bazán, es bueno ver algo de su biografía.
Emilia Pardo Bazán
(La Coruña, 16 de septiembre de 1851-Madrid, 12 de mayo de 1921).
Condesa de Pardo Bazánco, fue una noble y aristócrata novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, poeta, dramaturga, traductora, editora, catedrática, novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, catedrática y conferenciante española introductora del naturalismo en España.
A la edad de nueve años ya empezaba a mostrar un gran interés por la escritura.
Denunció la necesidad de la europeización de España y recomienda viajar al menos una vez al año como medio para educarse.
Su marido, horrorizado por la situación, le exigió que cesara de escribir y que se retractase públicamente de sus escritos.
No lo hizo, sino que decidió separarse de él un año más tarde, en 1884.
Tal popularidad le granjea muchas enemistades entre los escritores de su tiempo, que ven invadido un sector tradicionalmente reservado a los hombres.
ANALISIS GRAFOLOGICO DE EMILIA PARDO BAZÁN.
Gracias a la mayor cercanía de la dedicatoria que figura en el libro, ustedes podrán apreciar mucho mejor el hecho de que la autora fue una mujer de altos vuelos.
(Puntuación de las “i” muy destacada).
Pensaba con una valentía fuera de su tiempo.
Aún teniendo una caligrafía perfectamente clara, personalizó los rasgos saliéndose así de aquella grafía sumisa que por entonces las monjas enseñaban.
El trazo sumamente fino da una idea acerca de la sensibilidad de un alma penetrante para todos los sinsabores de un mundo cruel.
En la fig.2 las líneas se le van hacia abajo.
Parece que era frecuente en ella darse de narices con las circunstancias, cosa que también se aprecia en un cuerpo central achatado y que no le permitía al 100% desenvolverse libremente.
No obstante, cierta picaresca no le faltaba, pues avanzando la letra hacia adelante, conseguía finalmente salirse con la suya.
La “L” de “Lunes”, que aparece subrayada, tiene un inicio superior bastante ampuloso.
Esto significa para que nos entendamos, que antes de dar un paso en falso, lo meditaba concienzudamente.