El análisis grafológico de Isabel Pantoja se comprenderá mejor tras una breve biografía.
María Isabel Pantoja Martín
(Sevilla, 2 de agosto de 1956).
Es una popular cantante contemporánea española de origen gitano, especializada en el género de la copla.
Nacida en Triana, Sevilla, tiene una dilatada y prolífica carrera musical, que comenzó en su infancia.
Estuvo casada con el célebre torero Francisco Rivera Pérez, hasta el fallecimiento de este.
También tuvo una relación sentimental con el malogrado político español y alcalde de Marbella, Julián Muñoz.
Tiene dos hijos, Francisco José Rivera Pantoja, fruto de su matrimonio con Francisco Rivera y María Isabel Pantoja Martín, adoptada en 1996.
Isabel Pantoja es un personaje habitual de los círculos de la prensa rosa y el corazón.
En el año 2007 se vio envuelta en el Caso Malaya, una operación contra la corrupción en Marbella.
Desde el 21 de noviembre de 2014 cumple condena en prisión, tras ser encontrada culpable de un delito de blanqueo de capitales y ser condenada a dos años de cárcel.
ANÁLISIS GRAFOLÓGICO DE ISABEL PANTOJA
Hay que tener en cuenta dos aspectos escriturales diferentes que nos acercan a la forma de pensar de la folklórica.
Por un lado aparece una dedicatoria dirigida a Andalucía y por otro a sus fans más cercanos.
(Diferencias de tamaño harto considerables).
Pero se ha tomado la inusual molestia de combinar un útil de color negro para resaltar la firma y un útil de color rojo.
Este último tono viene a representar la pasión, la sangre y por lo tanto, los toros.
(Hacer notar que usa una escritura rebajada frente a la inferior se muestra totalmente sobrealzada representando a su persona).
En la « D » de «desde » apreciamos su vículación filial paterno-materna.
Existe gran acercamiento hacia los valores tradicionales puesto que une nombre y apellido en un sólo bloque.
Pero ese rasgo acaparativo de la mayúscula en cuestión le lleva a idolatrar especialmente a la madre.
Desgraciadamente para ella en estos instantes, no solamente parece querer apropiarse de los asuntos familiares, sino de bastante más cosas que nada tienen que ver con eso.
(« Isabel » realiza un tirabuzón regresivo continuo que pareciese mejor una « M » que una « Is »).
Las malas lenguas dicen que dentro del Penitenciario se ha buscado « chachas » que le facilitan diversas labores carcelarias.
Si analizamos el látigo de la « t » y la terminación de la « o » de « cariño », casi podríamos darle un sí a tal polémica.
Isabel ha aprendido a llevarse el gato al agua, pero eso sí, con una preciosa sonrisa en los labios.